Mi amor en una bola de cristal (Spanish Edition) by Javier Romero

Mi amor en una bola de cristal (Spanish Edition) by Javier Romero

autor:Javier Romero [Romero, Javier]
La lengua: spa
Format: epub
editor: Ediciones Kiwi
publicado: 2015-04-19T22:00:00+00:00


Tan puro y tan azul que embriagó el corazón…

¡Qué hijo de puta! Mis dos amigas se ríen a carcajadas cuando escuchan la canción de Cristian Castro sonar en el móvil de Jorge. ¡Joder, hasta las dos viejas se ríen de mí y de mi dentadura! ¡Me cago en Jorge y en la puta cancioncilla de los cojones! Encima, me mira con suficiencia.

—Andi —me dice el cabrón con voz melosa y acercando su cabeza a la mía tanto que puedo aspirar su fragancia varonil—, me encantan tus ojos…

¡Eh! ¿A qué viene ahora ese piropo? O este tío es bipolar declarado o si no, no lo entiendo.

—…hacen juego con tus dientes.

Y el muy…, muy… termina la frase y comienza a despelotarse también a mi costa. Y las jodidas ancianas, para cabrearme aún más, me miran y me señalan con sus dentaduras postizas a punto de salir disparadas de la boca. ¡No soporto a esta gente! ¡Odio a las viejas! ¡Odio a mis amigas! ¡Y, sobre todo, odio al estúpido que tengo al lado! No puedo evitarlo. La ira es superior a mis fuerzas. Y mira que nunca he sido especialmente violenta, pero esta vez la situación puede conmigo. Me dejo caer para atrás con idea de coger impulso y me dispongo a pegarle un puñetazo en el hombro, con todas mis fuerzas, al rubio neonazi asqueroso. Pero él, una vez más, es más rápido que yo tanto dialéctica como físicamente.

En cuanto ve llegar mi puño, se echa hacia un lado esquivándolo sin problemas como si se tratara de una peli mala de Jackie Chan. Tan solo consigo rozarlo suavemente. Yo, en mi línea, pierdo el equilibrio y, debido al impulso, giro sobre mí misma como una peonza lo que vienen a ser unos setecientos cincuenta grados. Mi silla se balancea peligrosamente hacia atrás y, sin que nadie me ayude a frenar mi caída, me precipito hacia el suelo de la cafetería. Bueno, he mentido. Sí que hay alguien que intenta evitar mi caída, o mejor dicho, algo. En mi balanceo, mis pies encuentran tope en la mesa y la levantan como unos treinta centímetros del suelo. Los cuatro zumos de naranja salen volando por los aires y acaban aterrizando, con gran puntería, en mitad de la mesa de las ancianas que acaban con pulpa de naranja hasta en los moños que, hasta ese momento, mostraban altaneras.

—¡¡¡Niñaaaaaaaa!!! —grita una de ella levantándose de un salto a pesar de su edad. No sé muy bien por qué, pero me recuerda a La Blasa, la vieja del programa de José Mota.

La que se lía en un momento es de circo. Yo acabo tirada sobre mi silla como una tortuga panza arriba con la mesa encima de mis piernas. Simona recibe una taza de café en la pechera. Anabel consigue esquivar, en el último momento, mi plato bien pringado de aceite de oliva que se estrella contra el suelo y se rompe en mil pedazos. Una de las ancianas venerables intenta llegar hasta donde estoy yo



descargar



Descargo de responsabilidad:
Este sitio no almacena ningún archivo en su servidor. Solo indexamos y enlazamos.                                                  Contenido proporcionado por otros sitios. Póngase en contacto con los proveedores de contenido para eliminar el contenido de derechos de autor, si corresponde, y envíenos un correo electrónico. Inmediatamente eliminaremos los enlaces o contenidos relevantes.