Menos peros y más te quieros by Daniel De la Peña

Menos peros y más te quieros by Daniel De la Peña

autor:Daniel De la Peña
La lengua: spa
Format: epub
editor: Penguin Random House Grupo Editorial España
publicado: 2020-04-27T05:45:41+00:00


Capítulo 16

RECENA

Gina nos esperaba en el salón con los brazos cruzados y cara de dormida. Rosana estaba friendo jamón y bacón en una sartén. Olía de maravilla y recuperé el apetito con el delicioso aroma de comida recién hecha.

—¿Tú no estabas en el séptimo cielo? —pregunté con sarcasmo.

—Rosi me despertó. —Se encogió de hombros y sacudió su cabellera rubia.

—No es cierto. Se ha levantado al oler las delicias que estoy preparando —dijo concentrada en lo que estaba cocinando.

—¿Y tú por qué estas empapada? —quiso saber mi amiga.

—Porque me ha meado una vaca. —Cogí un trozo de pan y le di un bocado.

—Nos hemos dado un baño —señaló Arón orgulloso de su respuesta.

Gina cambió la expresión de sueño por un gesto serio. Me cogió del brazo y pegó su boca a mi oreja.

—¿No te habrás pasado por el arco del triunfo nuestra apuesta? —susurró.

—¡Claro que no! —me defendí ofendida.

¡La apuesta! ¡Menos mal que no hice nada! No pensé en la dichosa apuesta.

—¿Habéis follado? —preguntó a Arón sin ningún tapujo.

—¡No! ¿Qué estás diciendo? —respondió riendo—. Tienes muy mal despertar.

—¿Os habéis liado? —insistió.

—Estás muy pesadita, Gi —le regañó, y se sentó en una de las banquetas de la cocina—. Le he mostrado el paseo de las calas y ya está. Voy a empezar a pensar que estás celosa…

—Por eso estás empapada —dijo en voz baja mirándome a los ojos—. Cada una sabe lo que tiene que hacer. No quiero ser la única pringada mientras las demás se lo pasan en grande, ¿ok?

—Me he perdido. —Arón bebió agua de un vaso.

Gina estaba más nerviosa de lo normal. Protestaba, atacaba y parecía rabiosa.

—¿Qué te pasa, tía? ¡Estás insoportable! —espeté.

—¡Que necesito sexo! —soltó desesperada—. Si sigo comiendo así para compensar mi falta de orgasmos me voy a poner como una vaca…

Arón se atragantó al beber y escupió el agua.

—Vosotras seréis las culpables si me convierto en una albóndiga andante. —Nos señaló con el dedo.

Cogió un plato vacío, se sirvió un huevo frito, embutido a la plancha, un trozo de pan y desapareció. Nosotros nos quedamos callados escuchando cómo protestaba y cada paso que daba para subir las escaleras. Rosi y yo nos miramos perplejas sin decir nada.

—Eso ha sido muy extraño —pronunció Arón en voz baja.

—Déjala, ha tenido un día duro —señaló Rosana—. Mañana será otro día.

—¡Joder! —exclamó Gina desde arriba—. Que conste que no doy un portazo porque ¡no hay puerta!

Ninguno de los tres pudimos contener la risa. Rosana me miró seria y añadió:

—Esta noche duermo contigo en la furgo.



descargar



Descargo de responsabilidad:
Este sitio no almacena ningún archivo en su servidor. Solo indexamos y enlazamos.                                                  Contenido proporcionado por otros sitios. Póngase en contacto con los proveedores de contenido para eliminar el contenido de derechos de autor, si corresponde, y envíenos un correo electrónico. Inmediatamente eliminaremos los enlaces o contenidos relevantes.