El misterio de nadie by Vicente Raga

El misterio de nadie by Vicente Raga

autor:Vicente Raga [Raga, Vicente]
La lengua: spa
Format: epub
Tags: Novela, Histórico, Intriga, Juvenil
editor: ePubLibre
publicado: 2022-10-20T00:00:00+00:00


23

PUERTO DE ALEJANDRÍA, EGIPTO, 25 DE OCTUBRE DE 1836

Mr. Sloane estaba completamente aturdido. La reacción de Howard Vyse le había pillado desprevenido, no por retornar al barco, eso entraba dentro de lo posible, sino por las formas. Consideraba que no hacía falta salir corriendo de esa manera.

¿O sí?

Lo que observó a continuación le dejó con la boca abierta. El propio Vyse estaba vociferando en la cubierta del barco. Sloane no podía entender qué estaba diciendo, pero, por sus gestos, debía de tratarse de algo importante. De repente, pudo distinguir quién era el destinatario de los gritos.

Aún se sorprendió más.

La Armada Británica había intentado, desde el siglo XVIII, crear un censo de los marinos mercantes para que, en caso de necesidad por un conflicto armado, pudieran requerir de sus servicios. El inmenso poder de la marina mercante británica, por su importancia en su comercio con las colonias británicas en la India y el Lejano Oriente, siempre lo había impedido. «Hasta el año pasado», pensó Sloane. Efectivamente, en 1835 se vieron obligados a ceder ante la pujanza de la Royal Navy. En consecuencia, todos los capitanes mercantes británicos estaban censados y esta información estaba en poder de los consulados donde existiera un puerto, como era el caso de Alejandría. El cónsul y el vicecónsul estaban obligados a memorizar esta información, para poder actuar con urgencia en caso de necesidad.

«¿Qué hace el capitán James Wilson a bordo de ese mercante? Que yo recuerde, no es el que comanda de forma habitual», pensó de inmediato Sloane.

De todas maneras, lo que le tenía verdaderamente desconcertado era que James Wilson era considerado uno de los capitanes mercantes más prestigiosos. «¿Cómo tolera que Vyse le esté reprendiendo de esa manera tan tosca? A bordo de su navío, el capitán tiene plenos poderes y nadie osa a hablarle así, y todavía menos a Wilson».

Bueno, estaba claro que nadie no.

«¿Qué diablos estoy presenciando?», pensaba Sloane.

Pronto lo comprendió.

Para su sorpresa, el capitán estaba asintiendo con la cabeza, sin responder a los gritos de Vyse. Sloane miró el reloj situado en la torre principal del puerto. «Hace cinco minutos que el barco debió haber zarpado», se dijo.

«¡Claro! ¡Qué idiota he sido!», pensó, cuando cayó en la cuenta.

En ese momento, dos mozos del barco estaban descargando cuatro voluminosas maletas y una de menor tamaño. Sloane ya las había reconocido. Era el equipaje de Vyse. Ahora tenía todo claro. Había decidido quedarse en Egipto y lo que había presenciado era una discusión con el capitán para que retrasara la hora de partida de su buque y le permitiera desembarcar.

Sloane acudió de inmediato a la pasarela del barco.

—¡Mr. Vyse! —exclamó—. Me alegro de que haya reconsiderado su decisión.

—¡Ni una sola palabra! —le respondió de malos modos.

Sloane supuso que estaría enfadado con él, ya que le había intentado retener en Egipto con subterfugios y mentiras. Sin duda, lo que le había hecho cambiar bruscamente de decisión fue lo que leyó en la nota del coronel Campbell.

—La embarcación está preparada. Tenemos la fortuna de que sopla el khamsin, lo que acortará considerablemente la duración de nuestro viaje.



descargar



Descargo de responsabilidad:
Este sitio no almacena ningún archivo en su servidor. Solo indexamos y enlazamos.                                                  Contenido proporcionado por otros sitios. Póngase en contacto con los proveedores de contenido para eliminar el contenido de derechos de autor, si corresponde, y envíenos un correo electrónico. Inmediatamente eliminaremos los enlaces o contenidos relevantes.