El Alienista by Caleb Carr

El Alienista by Caleb Carr

autor:Caleb Carr [Carr, Caleb]
La lengua: spa
Format: epub, mobi
Tags: Novela
publicado: 2011-01-20T21:22:18+00:00


25

La idea de someter a una estrecha vigilancia a los principales centros de prostitución masculina, durante los días en que creíamos que nuestro asesino podría volver a actuar, había partido de Lucius Isaacson. Y no puede negarse que iba a ser una delicada labor. Todos aquellos bares y burdeles sin duda perderían mucha de su clientela si se enteraban de que se los estaba vigilando; así que resultaría poco menos que imposible obtener la colaboración de los propietarios. Por consiguiente, teníamos que situarnos de modo que pudiéramos pasar desapercibidos, tanto para ellos como para nuestro asesino. Lucius admitió sin rubor que no tenía suficiente experiencia para planificar una vigilancia segura, de modo que convocamos al único miembro de nuesyro grupo que pensábamos podría facilitarnos consejos de experto: Stevie Taggert. Stevie había pasado buena parte de su carrera delictiva robando en casas y pisos, de modo que conocía los sistemas de vigilancia. Imagino que el muchacho sospechó que se encontraba metido en algún problema cuando entró en nuestro cuartel general aquel sábado por la tarde y nos encontró a todos sentados en semicírculo y observándolo impacientes. Y dado que Kreizler le había dicho a menudo que debía tratar de olvidar sus hábitos delictivos, resultó doblemente difícil convencer al desconfiado muchacho para que hablara de tales asuntos. Sin embargo, una vez convencido de que realmente necesitábamos su ayuda, Stevie participó en la reunión con auténtico placer. Al principio habíamos pensado situar un miembro de nuestro equipo en el exterior de cada uno de los establecimientos que con mayor probabilidad podía visitar: el Salón Paresis, el Golden Rule, el de Shang Draper en el Tenderloin, el Slide de Bleecker Street y el Black and Tan de Frank Stephenson, también en Bleecker, una taberna que ofrecía mujeres y niños blancos a hombres negros y orientales. Pero este plan, nos aseguro Stevie mientras mascaba ruidosamente un palo de regaliz, estaba repleto de fallos. En primer lugar sabíamos que el asesino se desplazaba por las azoteas. Así que tendríamos el éxito más asegurado, y probablemente levantaríamos menos sospechas, si intentábamos cortarle el paso en una de aquellas regiones elevadas. Por otra parte -descontando incluso la oposición física que podíamos encontrar por parte de los vigilantes de las casas en el transcurso de nuestras operaciones-estaba el hecho de que el hombre a quien queríamos atrapar era fuerte y corpulento: fácilmente podría volver las tornas y tomarnos la delantera dada su familiaridad en desplazarse por las azoteas. Stevie recomendó situar dos agentes en cada azotea, lo cual significaba que no sólo tendríamos que reclutar a tres integrantes más (Cyrus, Roosevelt y el propio Stevie completarían la lista), sino también eliminar uno de los locales. Segun Stevle, esto último no representaba ningún problema: le parecía poco probable que el asesino se aventurara en el Tenderloin, una zona ruidosa, muy concurrida e intensamente iluminada que ofrecía muchas probabilldades de que le vieran o lo atraparan. Después de coger despreocupadamente un cigarrillo de la caja que yo tenía en mi escritorio y encenderlo, Stevie dijo que podíamos prescindir por tanto del local de Shang Draper.



descargar



Descargo de responsabilidad:
Este sitio no almacena ningún archivo en su servidor. Solo indexamos y enlazamos.                                                  Contenido proporcionado por otros sitios. Póngase en contacto con los proveedores de contenido para eliminar el contenido de derechos de autor, si corresponde, y envíenos un correo electrónico. Inmediatamente eliminaremos los enlaces o contenidos relevantes.