Las maestras republicanas en el exilio by Carmen de la Guardia Herrero

Las maestras republicanas en el exilio by Carmen de la Guardia Herrero

autor:Carmen de la Guardia Herrero [de la Guardia Herrero, Carmen]
La lengua: spa
Format: epub
Tags: Ensayo, Historia
editor: ePubLibre
publicado: 2020-07-19T16:00:00+00:00


Capítulo 6

Hacia los espacios insulares. República Dominicana, Puerto Rico y Cuba

Pero no todas las exiliadas se dirigieron como primera opción a México o a Estados Unidos; hubo otras naciones de acogida. Además, muchas de las maestras exiliadas se movieron desde sus primeros lugares de exilio hacia otros más lejanos buscando mejores condiciones laborales o para aproximarse a familiares y amigos; por lo que los nombres de muchas de ellas se repiten entre los diferentes países del exilio. La geografía del exilio republicano español siempre fue una geografía compleja, y el exilio de las maestras republicanas no fue una excepción.

República Dominicana

«Las redes de un exilio errante» es como titula su artículo la historiadora Consuelo Naranjo Orovio en el libro colectivo El exilio republicano español en la sociedad dominicana (2010). Y esa alusión al continuo movimiento de los exiliados creemos que plasma muy bien esa inquietud y ese deseo de cambio de muchos de los exiliados que arribaron a la República Dominicana por cualquiera de sus puertos de entrada: el de La Plata o el de Santo Domingo.

Y es que sabemos que, si parte de la comunidad exiliada se movió desde un lugar de acogida a otro, los que optaron por la República Dominicana fueron los más inquietos. El desencuentro de estos maestros republicanos con el régimen del dictador Leónidas Trujillo fue obvio y muchos intentaron abandonar ese primer puerto de llegada. Sin embargo, tanto aquellos que solo estuvieron de paso como los que permanecieron allí también dejaron su impronta.

En total, desde finales de 1939 y hasta mediados de 1940 llegaron a la República Dominicana unos 4000 refugiados españoles. Fue, por lo tanto, el segundo lugar en cuanto al número de exiliados republicanos. Sin embargo, las políticas gubernamentales con ellos, que al principio fueron amables, se tornaron agresivas a partir del 6 de julio de 1940, que es cuando las autoridades dominicanas impidieron el desembarco de los más de 600 refugiados que llegaron al puerto de Santo Domingo de Guzmán, en el transatlántico Cuba. Es Juan Alfonseca Giner de los Ríos quien explica cómo, a través de los medios oficiales dominicanos, el Gobierno de Trujillo informaba de que entre los españoles que habían llegado: «(Eran) una cantidad de inmigrantes francamente indeseables —con muy pocas excepciones—, ya que no se trataba meramente de personas cuyas ideas o filiación política les obligaron a salir de España […] sino de gente de profesión desconocida aún en su propio país», afirmaba el diario La Nación, que era propiedad de Trujillo, y continuaba: «Y la historia (de estos exiliados) prácticamente comienza con la guerra […] con títulos y cargos equívocos, que solo justifican —en algunos casos— papeles de dudosa garantía», concluía el artículo (citado en Alfonseca Giner de los Ríos, 2010: 34).

El Cuba, una vez que las autoridades dominicanas prohibieron el desembarco de sus pasajeros, navegó primero hacia Martinica y desde allí a México gracias a las gestiones que había realizado la JARE con el Gobierno de Cárdenas. Hubiera sido peligroso su retorno a Francia, ya ocupada



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