Historia de la Gestapo by Jacques Delarue

Historia de la Gestapo by Jacques Delarue

autor:Jacques Delarue [Delarue, Jacques]
La lengua: spa
Format: epub
Tags: Ensayo, Historia
editor: ePubLibre
publicado: 1961-12-31T16:00:00+00:00


La ejecución material de todas estas medidas de «germanización» y colonización fue confiada al jefe del RSHA, Heydrich. El RSHA organizó y ejecutó las expropiaciones, evacuaciones y transporte de los expulsados a Alemania y el de los colonos a las tierras «liberadas» de la Polonia anexionada o del «gobierno general[16]», colocado bajo la férula del gobernador Hans Frank.

«Debemos exterminar a los judíos allí donde los encontremos y siempre que sea posible», decía Frank. Para conseguirlo con mayor facilidad, en junio de 1940 se inauguró el campo de exterminio (vernichtungslager) de Auschwitz, cerca de Cracovia. En el transcurso de los cinco años siguientes, en medio de esas insalubres marismas, fueron exterminados millones de judíos.

Poco después de Auschwitz se abrieron otros dos campos, en Maidaneky Treblinka. El segundo serviría de modelo a los campos de exterminio creados posteriormente.

Al cabo de un año, ejecutando las directrices de Himmler, el RSHA había expulsado de la Polonia anexionada por el Reich a 1.500.000 campesinos polacos o judíos, que envió al gobierno general, donde su situación fue insoportable. A finales de mayo de 1943, las expropiaciones alcanzaron la cifra de 702.760 propiedades, con un total de 6.367.971 hectáreas. Pero se trata de un total que sólo incluía las expropiaciones realizadas por los «servicios» de Dantzig, Prusia Occidental, Poznan, Zichenau y Silesia, de las cuales se han encontrado los informes. En estas tierras se instalaron al menos 500.000 alemanes de raza, es decir, un tercio de los polacos expropiados. Participaban en la empresa el Volksdeutsche Mittelstelle, que había creado un nuevo servicio controlado por Himmler, y un «Centro de Inmigración» instalado cerca de la dirección de los servicios de policía y de las SS.

Los polacos enviados a Alemania fueron reducidos a la condición de esclavos. Fue la primera vez que se pusieron en práctica, bajo la vigilancia de la Gestapo, las teorías de Himmler sobre el funcionamiento del futuro Reich.

Los polacos utilizados como obreros agrícolas fueron sometidos a un reglamento de quince puntos. En primer lugar, el reglamento aclara que: «En principio, los obreros agrícolas de nacionalidad polaca no tienen derecho a quejarse, por consiguiente ninguna administración oficial admitirá reclamación alguna». Librados así a la arbitrariedad absoluta de sus «amos», los esclavos polacos no tenían derecho a abandonar la localidad donde trabajaban. Estaban sometidos al toque de queda entre las ocho de la tarde y las seis de la mañana en invierno y entre las nueve de la noche y las cinco de la mañana en verano. No tenían derecho a utilizar bicicletas, excepto para dirigirse a su lugar de trabajo y por orden de su empleador. Les estaba prohibido entrar en las iglesias y templos, los cines, los teatros o los lugares donde hubiera manifestaciones culturales, además de en los restaurantes. No tenían derecho a mantener relaciones con chicas jóvenes o mujeres, del tipo que fueran. No tenían derecho a reunirse, ni a utilizar ningún tipo de transporte: ferrocarril, autobús, etc. Les estaba estrictamente prohibido cambiar de empleador. En cambio, éste poseía el derecho de infligirles castigos corporales «si las instrucciones y las buenas palabras fracasan».



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