Fuera de combate by Anna García

Fuera de combate by Anna García

autor:Anna García
La lengua: spa
Format: epub
editor: Harlequin Ibérica, una división de HarperCollins Ibérica, S.A.
publicado: 2019-01-28T10:23:56+00:00


Sarah empieza a removerse de forma perezosa. Cuando consigue abrir un ojo descubre que aún está estirada sobre Kai, y que él la sigue abrazando con fuerza. Al verle dormir, se permite el lujo de observarle sin reparo. Su boca está ligeramente entreabierta, dejando escapar un leve ronquido. Su expresión es relajada, muy diferente a la habitual, cuando parece estar siempre en guardia.

Cuando Kai abre un ojo y la pilla mirándole, ella se sonroja y se despega de él, estirándose al lado. Kai se gira y se coloca de lado, mirándola. Ambos se observan sin decirse nada, quizá conscientes de que ha llegado el momento de dar un paso más. Seguramente que indecisos si darlo hacia delante o hacia atrás.

—Te sangra de nuevo el corte… —susurra Sarah al cabo de un buen rato.

Kai se lleva los dedos al pómulo y los descubre manchados.

—Lo siento —insiste ella al ver que él no se decide a hablar.

—No es culpa tuya.

—¿Quieres que vaya a por el yodo de nuevo?

—No te preocupes. Me lo curaré en un rato, cuando llegue a casa.

Nada más decirlo, Kai se da cuenta de su error. Sarah le mira como decepcionada.

—¿Quiere decir eso que te largas? —le pregunta ella.

Su humor parece haber cambiado levemente.

—¿Quieres que me quede?

—No me has respondido.

—Tú a mí tampoco.

—¿Qué pasará a partir de ahora? ¿Vamos a hacer ver que no nos soportamos? ¿Vamos a negar lo que hemos sentido esta noche? Porque ha sido increíble, y sé que a ti también te lo ha parecido.

—Está bien. Me quedo.

—Tu entusiasmo me abruma. No hace falta que lo hagas para hacerme un favor, como si me estuvieras perdonando la vida. Largo de mi casa.

—¿En qué quedamos?

Sarah se baja de la cama y se enrolla la sábana alrededor del cuerpo, como si de repente le diera pudor que Kai la viera desnuda.

—¡Vete! —le grita ella, intentando retener las lágrimas en sus ojos.

Kai empieza a vestirse lentamente. Con el pantalón ya puesto, da vueltas sobre sí mismo, buscando la camiseta.

—En el pasillo —le informa ella.

—Sarah, yo…

Valora qué decir durante un rato, hasta que Sarah, cansada, da por zanjada la conversación.

—Largo de mi vida. Ya.

—No… No me eches de tu vida… Por favor… Échame de tu cama, pero no de tu vida…

—Solo hago lo que tú quieres que haga.

—No es verdad.

—Sí lo es. Parece que quieres huir constantemente cuando las cosas se ponen algo más serias. Así que te ahorraré el mal trago.

—No quiero perderte.

Al ver que Sarah no parece dar su brazo a torcer, Kai arrastra los pies por el pasillo. Coge su camiseta y se la empieza a poner mientras baja las escaleras. Siente la presencia de ella a su espalda, así que, con la puerta principal ya abierta, se gira para mirarla.

Ha dejado de llover, pero la temperatura ha bajado varios grados, casi tantos como su relación. Una fría ráfaga de aire irrumpe en la casa, obligando a Sarah a encogerse dentro de la sábana con la que cubre su cuerpo.

Finalmente, resignado, Kai sale y cierra la puerta a su espalda.



descargar



Descargo de responsabilidad:
Este sitio no almacena ningún archivo en su servidor. Solo indexamos y enlazamos.                                                  Contenido proporcionado por otros sitios. Póngase en contacto con los proveedores de contenido para eliminar el contenido de derechos de autor, si corresponde, y envíenos un correo electrónico. Inmediatamente eliminaremos los enlaces o contenidos relevantes.