En la sombra by Duque de Sussex Príncipe Harry

En la sombra by Duque de Sussex Príncipe Harry

autor:Duque de Sussex Príncipe Harry [Príncipe Harry, Duque de Sussex]
La lengua: spa
Format: epub
Tags: Crónica, Biografía
editor: ePubLibre
publicado: 2023-02-20T00:00:00+00:00


48

Lo único bueno de los gemelos era que me ayudaban a prepararme para la guerra. Me generaban una rabia asfixiante, que siempre viene bien antes de la batalla. Por su culpa también anhelaba estar en cualquier sitio menos en Inglaterra. «¿Cuándo llega la puñetera orden? Por favor, que llegue ya».

Y entonces, cómo no, como pasa casi siempre…

Estaba en un festival de música y mi prima me tocó el hombro.

—Harry, te presento a mi amiga Cressida.

—Eh, hola.

Estábamos en un ambiente poco favorable: mucha gente y cero privacidad. Además, yo seguía con el corazón roto. Sin embargo, el paisaje era precioso, sonaba buena música y hacía buen tiempo.

La conexión fue inmediata.

Poco después de ese día cenamos juntos. Me habló de su vida, de su familia, de sus ilusiones… Quería ser actriz. Tenía la voz suave y era tímida, así que jamás me habría imaginado que quisiera dedicarse a la interpretación. Se lo dije y ella me confesó que gracias a eso se sentía viva y libre. Me recordó al pilotaje.

Unas semanas después, tras una cita, la llevé a casa.

—Estoy justo al lado de King’s Road.

Aparcamos delante de una casa grande en una calle cuidada.

—¿Vives aquí? ¿Es tu casa?

—No.

Me explicó que había venido a pasar unos días con su tía.

La acompañé a las escaleras. No me invitó a entrar, pero yo no esperaba que lo hiciera; no quería, de hecho. Prefería tomármelo con calma. Me acerqué a ella, pero me falló la puntería. Podía aniquilar un cactus con un misil Hellfire a casi cinco kilómetros de distancia pero fui incapaz de acertar en sus labios. Se volvió, lo intenté otra vez mientras se giraba y nos salió algo parecido a un pico. Fue extremadamente embarazoso.

Llamé a mi prima a la mañana siguiente. Le dije sin mucho ánimo que la cita había ido bien, pero que el final había dejado mucho que desear. Ella no me lo negó. Ya había hablado con Cressida. Suspiró. Qué embarazoso.

Pero luego la buena noticia: su amiga estaba dispuesta a intentarlo.

Quedamos unos días después para cenar.

Cosas de la casualidad, su compañera de piso estaba saliendo con Charlie, un colega de toda la vida y hermano de mi difunto amigo Henners.

—Evidentemente es cosa del destino —dije en broma—. Seguro que nos lo pasaríamos genial los cuatro.

Pero no lo decía tan en broma.

Volvimos a intentar lo del beso. Fue menos embarazoso.

Espero.

La siguiente cita fue en casa de ella con su compañera de piso y Charlie. Copas, risas… Cuando me quise dar cuenta ya había algo entre nosotros.

Por desgracia, solo veía a Cress los fines de semana. Yo estaba ocupadísimo ultimando los preparativos para mi despliegue. Y luego me llegó la orden oficial, la fecha exacta del despliegue, y el tiempo empezó a pasar más rápido. Era la segunda vez en mi vida que tenía que decirle a una chica a la que acababa de conocer que en breve tendría que irme a la guerra.

—Te espero —repuso—. Pero no eternamente —añadió acto seguido—. A saber qué pasa.

—Cierto. A saber qué pasa.

—Para mí es más fácil decir que no estamos juntos.



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