Descubriendo a Zach by Rowan Speedwell

Descubriendo a Zach by Rowan Speedwell

autor:Rowan Speedwell [Speedwell, Rowan]
La lengua: spa
Format: epub
editor: Dreamspinner Press


–Demonios... –resopló David.

Esperaba encontrar cicatrices, pero eso... era inesperado. Una masa horrible de cortaduras cubría completamente el pectoral derecho de Zach. Donde debería haber estado el pezón, había un nudo de tejido retorcido del tamaño de una mano, de color púrpura, rojo y doloroso. Otras cicatrices salían desde el centro, igual de profundas y violentas, luciendo como una combinación de cortaduras y quemaduras. David tragó fuerte.

–Sí –dijo Zach amargamente–. Esteban me torturó. Me dio una paliza, pero yo seguía luchando. Así que comenzó a azotarme. Seguía luchando. Me rompió los dedos, la cintura, las costillas, pero seguía luchando. Entonces me hizo esto. –Señaló la marca en donde debería estar su pezón–. Y dejé de luchar.

David estiró la mano y tocó la cicatriz en forma de nudo.

–Zach –susurró horrorizado.

–Usó un cuchillo, me sacó el pezón. Es increíble la cantidad de dolor que una persona puede tolerar sin desmayarse. Desearía haberme desmayado. Pero no lo hice. –La voz de Zach estaba rígida, como si estuviera contando la historia de otra persona–. Dijo que si seguía luchando me haría lo mismo con el otro, y luego con mis pelotas, y luego con mi polla. Dejé de luchar.

–Dios –dijo David.

–Se infectó, por eso la cicatriz es tan fea. Hicieron algo con la cauterización o algo así. No lo sé. No estaba al tanto de todas las cosas en ese momento. Todo lo que sé es que luce horrible. Y eso no es todo. –Se giró. Su espalda era una masa negra de verrugas levantadas y cuchilladas, todavía rojas, retorcidas y horribles–. Ese dibujo que hiciste no era muy exacto, ¿sabes?

–No lo sabía –dijo David.

–No. Nadie lo sabe. Dick y Jane vieron algo en el hospital, pero me aseguré de no dejarles ver nada que pudiera ocultar. –Se giró de nuevo y David vio más cicatrices en su abdomen, que se hundían debajo de la cintura de sus vaqueros. Vio como David miraba y dijo–: Sí, fue bastante... minucioso. A veces me descontrolaba, con la esperanza de que podría obligarlo a matarme, pero era demasiado bueno en lo que hacía. Sabía exactamente lo lejos que podía ir sin matarme. Debería haberlo anticipado, le gustaba torturar a las personas. Entonces, ¿has visto suficiente?

David ignoró el tono duro de su voz y apoyó una mano en el pecho izquierdo de Zach, que estaba sin marcas excepto por una cicatriz fina y quirúrgica que le rodeaba la parte inferior del músculo.

–¿De qué es esa cicatriz? –preguntó.

–De cuando me arreglaron las costillas. Se habían curado mal, pero cuando volví me las arreglaron para que pudiera respirar bien. –Zach se encogió de hombros–. Eventualmente tendré algunas cirugías plásticas para arreglar lo que se pueda arreglar, pero no aún. Estoy cansado de ser cortado, ¿sabes?

–No –dijo David. Se inclinó hacia adelante y apoyó los labios donde debería haber estado el pezón derecho de Zach.

–No tengo más nervios ahí, ¿sabes? No podrás excitarme –dijo Zach ásperamente.

–No me importa –respondió David. Movió su boca, explorando las cicatrices; eran ásperas contra sus labios y sus dedos–.



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