La Sanidad contra la Salud by Jesús García Blanca

La Sanidad contra la Salud by Jesús García Blanca

autor:Jesús García Blanca
La lengua: spa
Format: mobi, epub
editor: Ediciones i
publicado: 2016-05-25T00:00:00+00:00


A partir de 1987 se inicia una controversia entre ambos equipos y sus respectivos Gobiernos. Los sórdidos detalles pueden consultarse en el informe del periodista John Crewdson[431]. Tras al menos cinco investigaciones[432] —de diferentes instituciones oficiales, incluido el Servicio Secreto[433]—, se concluye que Gallo se había apropiado de los trabajos de Montagnier y que el «HTLV-III» es en realidad el «LAV». Es decir, públicamente se dijo que Gallo había robado un «virus», pero, puesto que Montagnier no había aislado ningún virus, lo que robó Gallo fueron simplemente cultivos celulares[434].

Antes de entrar en más detalles, no podemos pasar por alto que esta no fue la primera vez que Gallo pretendió haber aislado un retrovirus. Su primer intento data de mediados de los setenta: en varios artículos publicados en Science[435] y Nature[436], Gallo afirmó haber aislado el primer retrovirus humano, al que llamó «HL23V». Los artículos incluían —como en 1984— imágenes electrónicas del supuesto retrovirus[437], y el artículo de Nature anunciaba en el título que se trataba de la «caracterización» (es decir, descripción de los componentes) del «HL23V». En 1981, Gallo tuvo que aceptar que lo que había considerado «específicamente viral» en realidad era «específicamente humano». Actualmente nadie —ni siquiera el propio Gallo— considera que el «HL23V» sea un retrovirus. ¿Para cuándo el turno de desmentido del «HTLV-III (VIH)»?

¿Cómo consiguió Gallo hacer pasar por un virus los cultivos de Montagnier?

Gallo no solo tuvo que ocultar el hecho de que los cultivos no eran suyos, sino algo mucho más grave: que el resultado de esos experimentos no era el aislamiento de un virus.

Aunque la documentación que demuestra el fraude cometido por Gallo estuvo probablemente disponible durante las cinco investigaciones de agencias gubernamentales que hemos mencionado, no se ha hecho pública con toda su trascendencia hasta hace muy poco gracias a la periodista Janine Roberts[438].

La secuencia de los acontecimientos más relevantes ocurridos en 1984 es esta:

En febrero, el jefe del laboratorio de Gallo, Mikulas Popovic, realiza una serie de experimentos para identificar la «causa del sida»; Gallo negocia con la revista Science la exclusiva.

Posteriormente, en marzo, Popovic redacta un borrador del artículo. Pero Gallo considera que no responde a sus pretensiones y lo corrige. Las «mejoras» convierten un simple experimento de cultivo de células en un «descubrimiento» de trascendencia mundial: bajo el abstract, anota de su puño y letra: «este resumen es demasiado trivial para un posible artículo innovador en Science». Introduce en el texto del abstract la palabra «aislamiento» —que aparecerá también en el título definitivo— y tacha la frase que obstaculizaba su camino hacia la gloria: «a pesar de los intensos esfuerzos de investigación efectuados, el agente causante del sida aún no ha sido identificado».

Unos días después, Gallo envió sus cultivos al Laboratorio de Microscopía Electrónica de los NIH para que hiciesen los micrógrafos del «HTLV-III». El director, Matthew Gonda, le responde el 26 de marzo que «las partículas [que Gallo consideraba “HTLV-III”] son desechos de una célula degenerada. Ningún otro tipo de “partículas-semejantes-a-virus” extracelulares fueron observadas [...] no creo que ninguna de las partículas fotografiadas sea HTLV-III»[439].



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