Un funeral en la niebla by Anne Perry

Un funeral en la niebla by Anne Perry

autor:Anne Perry [Perry, Anne]
La lengua: spa
Format: epub
Tags: Novela, Intriga, Policial
editor: ePubLibre
publicado: 2001-10-02T00:00:00+00:00


* * *

Una hora y media después la hacían pasar al despacho de su hermano en la City, aunque había tenido que insistir con bastante vehemencia.

Charles se levantó de su escritorio y se acercó a saludarla.

—¿Qué ocurre? —inquirió con sequedad—. El secretario me ha dicho que era una emergencia. ¿Le ha sucedido algo a Imogen?

—Que yo sepa, no. —Hester respiró profundamente—. Pero sigue apostando, aunque ahora va sola.

Miró su rostro con atención y vio su leve rubor y el brillo de sus ojos. Charles no tenía posibilidad de negarlo.

—Si no tiene que ver con Imogen, ¿de qué se trata?

Le dio rabia tener que presionarlo. Habría sido mucho más fácil que hubiesen podido hablar como aliados en lugar de adversarios, pero no podía permitirse el lujo de dejarle eludir la verdad por más tiempo.

—Me dijiste que la noche de la muerte de Elissa seguiste a Imogen hacia el sur, bajando por Drury Lane hacia el río.

Charles no podía retractarse.

—Sí —dijo, y se le quebró un poco la voz—. Me pareció que pensabas que ella estaba involucrada en… en el asesinato. O que podría haber visto algo.

—Podría haber sido así. —Hester lo estaba pasando fatal. ¿Por qué no confiaba en ella lo bastante para decirle la verdad? ¿Tan horrible era?—. No fuiste a Drury Lane esa noche. Una carretilla volcó y toda su carga de barriles de azúcar sin refinar cayó a la calzada, bloqueando el paso. Tardaron horas en limpiarlo.

Charles permaneció inmóvil, sin responderle. Hester nunca lo había visto tan desdichado. Su miedo era tan grande y profundo que por primera vez reconoció la posibilidad de que su hermano estuviera involucrado en la muerte de Elissa.

—¿Dónde estaba Imogen? —le preguntó—. ¿La seguiste esa noche?

—Sí —contestó en apenas un susurro.

Hester tragó saliva.

—¿Dónde? ¿Adónde fue, Charles?

—A jugar.

—¿A jugar dónde? —insistió, casi gritando—. ¿Dónde?

Charles negó con la cabeza.

—No mató a Elissa. ¡Nunca le habría hecho daño!

—Posiblemente no. Pero ¿y tú?

Charles se quedó perplejo, como si no se le hubiese pasado por la cabeza. Hester tuvo esperanzas por primera vez. El corazón se le paró un instante, pero siguió latiendo con regularidad.

—¡No! Yo… —Soltó aire lentamente—. ¿Cómo se te ha podido ocurrir?

—¿Dónde estuviste? —insistió Hester—. ¿Adónde la seguiste, Charles? Alguien mató a Elissa Beck. No fue el pintor y tampoco otro jugador. Por encima de todo, lo que quiero es demostrar que no fuiste tú.

—¡No sé quién lo hizo! —exclamó con una voz desesperada, rayana en el pánico.

—¿Adónde fue Imogen? —preguntó Hester una vez más.

—A Swinton Street —susurró Charles.

—¿Y luego?

—Me… —tragó saliva—, me enfadé mucho. —Cerró los ojos como si no soportara contarlo mientras la miraba—. Hice un ridículo espantoso. Monté una escena, y uno de los porteros me golpeó en la cabeza con algo… Creo recordar que me caí. Después me desperté a oscuras, con la sensación de tener la cabeza rota, y me quedé tumbado un rato, tan mareado que no me atrevía a moverme. —Se mordió el labio—. Cuando me recuperé un poco, me di cuenta de que estaba en una habitación pequeña, no mucho mayor que un armario.



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