Otra vez, Rachel by Marian Keyes

Otra vez, Rachel by Marian Keyes

autor:Marian Keyes [Keyes, Marian]
La lengua: spa
Format: epub
Tags: Novela, Romántico
editor: ePubLibre
publicado: 2022-02-17T00:00:00+00:00


* * *

A la hora de almorzar, recorrí en coche a toda pastilla las carreteras secundarias de Wicklow hasta ese quiero y no puedo de la modernez que era Enniskerry para que me tiñeran las cejas y las pestañas; idea de Claire. Me había dicho que también necesitaba un tratamiento facial y una sesión de lavado y secado de pelo antes del día siguiente por la tarde, para que estuviera «estupenda» en la fiesta de cumpleaños del señor Costello.

—Y ve pronto. —Había insistido mucho en esto—. Asegúrate de que todos te vean, para que puedas escabullirte en cuanto eso se llene. Llévale un regalo al viejo, algo alucinante, podrías alquilar un Aston Martin para que se dé una vuelta. ¿Y cómo piensas ir vestida? Tienes que estar deslumbrante pero sin que parezca que hayas hecho ningún esfuerzo para estarlo.

Decretó que me pondría vaqueros, un suéter con el hombro al aire y todas las joyas que me había regalado Quin. Yo estaba de acuerdo en todo.

—Así que quieres que me plante en medio de los Costello, pavoneándome en plan «¡miradme ahora!», ¿no? ¡Pues sí, me parece bien!

—Tienes que transmitirles el mensaje de que «¡no solo he sobrevivido, sino que estoy de puta madre! Mirad qué pelo tan brillante tengo y qué piel tan reluciente y qué ropa tan guay, a pesar de que es la adecuada para mi edad».

—¿Puedo decirles: «Sí, estos vaqueros son carísimos porque tienen un corte increíble. Sí, el suéter es de angora; sí, sé que este color me resalta los ojos de un modo increíble? ¿Creéis que esta clase de cosas pasan por casualidad»?

—¡Pues claro! Y: «¿Los pendientes? Sí, son diamantes… ¡Ah, no, discúlpame tú y tu vista perfecta! Fueron un regalo de mi novio. Sí, novio… ¡Ah, sí, por supuesto! ¿Que si vamos en serio? Desde luego». Adelante, Rachel —me animó—. ¡Cómetelos!

—¿«Cómetelos»?

—Eso dice la gente joven ahora. Así que nosotras también.

—Cómetelos —dije a modo de prueba—. No sé… —Y añadí—: ¡Claire! Por cierto, ¿cómo va lo del intercambio de parejas?

Le conté que Adam me había revelado en BanDearg que tenía algunas reticencias.

—Me lo estoy trabajando. La mayoría de los hombres serían muy felices si tuvieran una oportunidad como esta. No sé qué le pasa.

—Ah, Claire… Adam y tú tenéis mucha suerte. No la fastidies.

—Deja de preocuparte, ¡va todo de cine!



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