La hija del Rey René by Gertrudis Gómez De Avellaneda

La hija del Rey René by Gertrudis Gómez De Avellaneda

autor:Gertrudis Gómez De Avellaneda [Gertrudis Gómez de Avellaneda]
La lengua: spa
Format: epub
Tags: F
editor: SAGA Egmont
publicado: 2021-05-24T00:00:00+00:00


ESCENA VII.

RENÉ, BEN JÁHIA.

René. Ah!. me habeis hecho sufrir,

Ben Jáhia, angustia mortal.

Ben. Compensacion va á tener,

señor, vuestra majestad.

La princesa, yo lo espero,

la vista recobrará.

René. (Juntando las manos con regocijo.)

Dios poderoso!

Ben.

ES preciso

ya en el engaño cesar.

Que ella su desgracia sepa,

y animándola el afan

de remediarla, se preste

á...

René.

No!.. no!.. no prosigais.

Sacarla de su ignorancia!..

Ben. Sin eso, cómo operar

su curacion?

René.

Si es segura;

si al revelarle su mal

se ofrece el medio infalible

de terminarlo...

Ben.

Esperar

puede el hombre; pero solo

de Dios la eterna verdad

es infalible.

René.

¿Y quereis

quitarle á mi hija la paz,

la dicha, por darle en cambio

una esperanza eventual?

Ben. De ver el vivo deseo

es, señor, grande ausiliar

en estos casos; pues poco

ó nada el arte podrá,

si no encuentra en el paciente

decision y voluntad.

René. Para hacer solo una prueba?

Ben. Yo puedo conjeturar

un éxito favorable.

René. Pero no lo asegurais?

Ben. No... soy sincero.

René.

En tal caso

mi esperanza huye fugaz;

pues nunca consentiré,

nunca, doctor, en quitar

á mi Yolanda querida

la sola felicidad

que hay segura para ella.

Ben. Cómo, señor!.. renunciais?..

René. A una esperanza engañosa

que cara puede costar.

Ben. Pero, buen rey...

René.

De ese asunto

no volvais á hablarme mas.

Con razon me lo decian

otros médicos: no hay

remedio para la triste!

Ciega... ciega morirá!

Ben. Esa terrible sentencia...

René. Nadie la puede anular:

es de Dios! Yo.me resigno.

Que se rompa es fuerza ya

el proyecto de alianza

que desde su tierna edad

fué formado: la infelice

(Dejando correr algunas lágrimas.)

no debe nunca dejar

este albergue solitario.

Ben. Mas yo os suplico...

René.

Cesad!

y juradme que por vos

su engaño siempre será

respetado: que un acento

no pronunciareis jamás

que le revele su estado.

Ben. Os lo juro.

René.

Bien está.

Ahora me toca inquirir

quien ha sido el hombre audaz,

que, por medios que no alcanzo,

aqui logró penetrar.

Os dejo un instante: luego

de nuestra cena frugal

espero participeis,

y os volveré á la ciudad;

quedando muy obligado

á la franqueza leal

que habeis usado conmigo.

(Le alarga la mano, que besa Ben Jáhia.)

Ben. Mande vuestra majestad.

René. Reserva con todo el mundo.

Ben. Podeis, señor, descansar

en mi prudencia.

René.

Mil gracias.

Adios —Destino fatal!

(Se va por la derecha del actor.)



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