Historia antigua de Roma Libros VII-IX by Dionisio de Halicarnaso

Historia antigua de Roma Libros VII-IX by Dionisio de Halicarnaso

autor:Dionisio de Halicarnaso [Dionisio de Halicarnaso]
La lengua: spa
Format: epub
Tags: Ensayo, Historia
editor: ePubLibre
publicado: 0009-12-31T16:00:00+00:00


LIBRO IX

Consulado de Cesón Fabio y Espurio Furio. Guerra con tirrenos y ecuos. El tribuno Espurio Lardo obstaculiza los planes del Senado

1Al año siguiente[1], se produjo una disputa entre la plebe y el Senado acerca de los hombres que iban a ser elegidos cónsules —pues los senadores querían que los dos hombres promovidos al cargo fueran del partido aristocrático, y el pueblo, que lo fueran de entre los que lo habían favorecido a él—. Después de una obstinada discusión, finalmente se convencieron mutuamente para que fuera elegido un cónsul de cada partido. Y fueron elegidos, por el Senado, Cesón Fabio, por segunda vez, el que había acusado a Casio de aspirar a la tiranía, y Espurio Furio, por los partidarios de la plebe, en la LXXV Olimpiada[2], durante el arcontado en Atenas de Caliades, en el tiempo en que Jerjes llevó a cabo su expedición contra Grecia[3]. Acababan de recibir éstos 2el poder, cuando llegaron al Senado embajadores de los latinos pidiendo que les enviara a uno de los cónsules con un ejército, para impedir que la insolencia de los ecuos llegara más lejos. Y, al mismo tiempo, se anunció que toda Tirrenia estaba agitada y no tardaría mucho en ir a la guerra. En efecto, la nación se había reunido en una asamblea general y, ante la mucha insistencia de los veyentes en pedir que les ayudaran en la guerra contra los romanos, finalmente había sacado un decreto que permitía tomar parte en la expedición a los tirrenos que lo quisieran. Y se formó una tropa suficientemente numerosa que voluntariamente iba a ayudar a los veyentes en la guerra. Cuando los magistrados romanos se enteraron de esto, decidieron alistar ejércitos y que los dos cónsules salieran, uno para luchar con los ecuos y vengar a los latinos, y otro para 3conducir las fuerzas contra Tirrenia. A esto se oponía Espurio Icilio[4], uno de los tribunos; y convocando al pueblo diariamente, pedía al Senado el cumplimiento de las promesas relativas al reparto de tierras y decía que no permitiría que se llevara a cabo nada de lo que había decretado el Senado, ni concerniente a la guerra, ni concerniente a la ciudad, si no designaban primero a los diez hombres que debían fijar los límites del terreno público, y distribuían la tierra, como habían prometido, entre el pueblo. 4Como el Senado se veía en apuros y sin saber qué hacer, Apio Claudio le sugirió que se considerase el modo de enemistar a los otros tribunos con él, señalando que no había ningún otro medio de detener el poder de quien, siendo sagrado y teniendo esta autoridad por ley, se oponía y obstaculizaba los decretos del Senado, más que si algún otro del mismo rango y con igual poder se oponía a él y ordenaba lo que aquél intentaba obstaculizar. Y aconsejó 5a los cónsules que en el futuro obtuvieran la magistratura que obraran así y consideraran cómo tener siempre a algunos de los tribunos a su favor y como amigos,



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