El sirviente de los huesos by Anne Rice

El sirviente de los huesos by Anne Rice

autor:Anne Rice
La lengua: es
Format: mobi, epub
Tags: Misterio, Relato, Fantasía
editor: eBook's Xibalba
publicado: 2013-07-13T07:00:00+00:00


Capítulo 16

—Me encontraba en una ciudad cercana, desde la que se veía la otra.

El coche que circulaba bajo la lluvia era el que había transportado a Esther al lugar donde los Eval la habían atacado con sus picos. El vehículo iba acompañado por otros coches, que estaban ocupados por unos guardaespaldas cuyos ojos escrutaban los edificios oscuros y desiertos.

Era una comitiva furtiva pero rebosaba autoridad.

A través de la lluvia, vi los relucientes rascacielos de la calle en la que Esther había caído asesinada. Nueva York, la capital del mundo occidental, dura como la roca, imponente como Alejandría o Constantinopla, en todo su avaricioso esplendor nuclear. Sus gigantescos edificios me recordaban las armas que portaban los Eval, duros y afilados.

E1 hombre que iba en el coche se sentía orgulloso de éste, orgulloso de los guardaespaldas que lo acompañaban, orgulloso de su flamante abrigo de paño y del impecable corte de su cabello rizado y espeso.

Me aproximé para observarlo a través del cristal tintado. Se trataba de Gregory Belkin, el padrastro de Esther, fundador del Templo de la Mente de Dios, un hombre riquísimo, incluso más que los monarcas de otras épocas, porque éstos no podían volar sobre alfombras mágicas.

¿El coche? Un Mercedes-Benz, muy raro, que había sido construido a partir de un pequeño sedán y despues se había alargado mediante tres partes perfectamente ensambladas y tapizadas, de forma que medía el doble de largo que las máquinas que circulaban a su alrededor, reluciente y negro, deliberadamente fascinador, como si hubiera sido tallado en obsidiana y pulido a mano.

E1 coche avanzó despacio a lo largo de varias manzanas antes de detenerse; el chófer presto a obedecer la indicación que le hizo Belkin con la mano.

Acto seguido, este orgulloso sumo sacerdote y profeta, o lo que él mismo se considerara, se apeó deíl coche sin ayuda y se detuvo bajo la luz de la farola, como si quisiera que ésta iluminara su rostro juvenil y perfectamente rasurado, su pelo corto en el cogote, como el de un soldado romano, pero suavemente rizado.

Caminó a lo largo de la sombría y mísera manzana, solo, pasando frente a las destartaladas fachadas de unos comercios clausurados, de unos letreros que aparecían escritos en hebreo e inglés, hasta llegar al lugar que quería visitar, precedido por sus guardaespaldas, que escrutaban la oscuridad de la noche delante y detrás de él, las gotas de lluvia brillando como gemas sobre los hombros de su abrigo.

Muy bien. ¿Era él mi amo? En tal caso, ¿cómo era posible que no me hubiera dado cuenta? Belkin no me gustaba. En mi duermevela, lo había visto llorar por Esther y hablar sobre complots, y no me había gustado.

¿Por qué me encontraba yo tan cerca de él que casi podía tocarle la cara? Era un hombre apuesto, sin duda, en la plenitud de su vida, de espaldas anchas y bien plantado, alto como un antiguo escandinavo, pero de piel más oscura y ojos negros.

"¿Eres tú mi amo?"

El Cerebro de la Mente, así era como los sarcásticos y cínicos periodistas denominaban a Gregory Belkin, ese multimillonario.



descargar



Descargo de responsabilidad:
Este sitio no almacena ningún archivo en su servidor. Solo indexamos y enlazamos.                                                  Contenido proporcionado por otros sitios. Póngase en contacto con los proveedores de contenido para eliminar el contenido de derechos de autor, si corresponde, y envíenos un correo electrónico. Inmediatamente eliminaremos los enlaces o contenidos relevantes.